Peligros en la oscuridad
No hay nada peor que andar eternamente con la mosca detrás de la oreja desconfiando de cuándo te van a dar la patada en el culo. Y es un poco como creo que todos nos sentimos gozando de los favores –innegables y realmente útiles- que nos ofrece la corporación Google. Es como sentirse Julio César, que tienes el poder pero que sabes que tarde o temprano te acabará llegando la puñalada.
En el vídeo del otro día sobre el catastrofismo al que puede llevar el monopolio de Google, parecían de ciencia ficción algunos extremos sobre la capacidad de control que podía ejercer esta empresa, pero la verdad es que bien haremos de ir controlándola y marcándola de cerca para evitar desagradables situaciones.
Cualquier paso que damos, sea en la dirección que sea, se añade a nuestro historial personal de explotación comercial, la madre del cordero, por supuesto. Pero es que hace dos días nos quejábamos, y con razón, de que Microsoft y Bill Gates nos controlaban y trataban de implantar su monopolio. Efectivamente, pero ahora sucede otro tanto de lo mismo con unas aplicaciones de programación informática asequible que hacen sencillas muchas de las tareas que afrontamos en nuestro día a día. Pero hay un precio, claro, y es alimentar el monstruo que se ha creado –y del que por supuesto yo me beneficio usando sus funciones gratuitas-. Por eso, a partir de ahora nos tocará no bajar la guardia e, igual que hemos sacado provecho a los productos de la factoría Microsoft pero vigilando que no se excediese en su control sobre nosotros, ahora deberemos vigilar que Google no nos dé duros a cuatro pesetas –perdón por el desfase pero no sé la traducción al sistema euro-.
Y evidentemente, estoy seguro, cualquiera que critique o vaya claramente en contra de su imperio entrará a formar parte de su lista negra.
Un ejemplo de este abuso, del que te puedes librar si no utilizas ninguna de sus aplicaciones, lo podréis ver en el artículo que os adjunto: Artículo 1. Es claramente significativo.
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